En cuestión de segundos, un tropiezo puede cambiar la vida de una persona mayor. Las caídas no son solo accidentes comunes; son un desafío de salud pública que afecta a millones cada año. Saber aplicar correctamente los primeros auxilios marca la diferencia entre una recuperación exitosa y una complicación grave. Aquí te enseñamos cómo actuar con calma y seguridad para proteger a quienes más quieres.

Por Guadalupe Camacho

Puntos clave del siguiente artículo: 

Seguridad del entorno: Aprende a verificar riesgos antes de acercarte para no convertirte en otra víctima.

-Emergencia inmediata: Entiende por qué llamar al 911 es el primer paso crítico ante cualquier fractura sospechosa.

-Calma como medicina: Descubre cómo tranquilizar al lesionado reduce el impacto del dolor y la gravedad del incidente.

-Detección de fracturas: Identifica señales claras como deformidad, inflamación intensa o incapacidad de movimiento.

-Acciones prohibidas: Conoce por qué jamás debes intentar acomodar un hueso o forzar al lesionado a caminar.

El Centro Nacional de Programas Preventivos y Control de Enfermedades (CENAPRECE) indicó, en 2024, que hasta el 65% de las personas adultas mayores sufren al menos una caída a lo largo de 12 meses.

Al respecto, la Organización Mundial de la Salud (OMS) explica que las caídas son la segunda causa de lesiones no intencionales a nivel mundial. Cada año, más de 37 millones de personas requieren atención médica por este motivo y justamente son los adultos mayores quienes concentran el número más grande de lesiones graves, ya que el envejecimiento incrementa el riesgo de fracturas y otras complicaciones.

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Guía básica para primeros auxilios en caídas y fracturas

Diego Luisillo del Río, coordinador estatal de Socorros de la Cruz Roja Mexicana te comparte una guía básica de primeros auxilios frente a caídas y fracturas, enfocada en actuar con calma, seguridad y sin poner en riesgo aún más al lesionado ni a su entorno.

Antes de ayudar, observa: la seguridad es lo primero: La primera acción no es tocar, sino mirar. Antes de acercarse a una persona caída, es indispensable verificar que el entorno sea seguro.

Evalúa el lugar. Revisa si hay vehículos en movimiento, pisos mojados, vidrios rotos, cables eléctricos o desniveles que puedan generar más lesionados. Si el entorno no es seguro, no te acerques. La prioridad es proteger tu integridad.

Solicita ayuda profesional. Llama a los servicios de emergencia, el 911 es por excelencia el mejor número al que puedes marcar.

Tranquiliza y brindar calma también son primeros auxilios. El miedo y el dolor aumenta la gravedad de una lesión.

Habla con la persona lesionada. Preséntate, explícale que recibirán ayuda y hazle saber que no está sola. Si crees que no te escucha no importa, es posible que ella no puede hablar, pero sí te escuchará.

Reconoce si hay fractura: la persona tiene dolor intenso y persistente, inflamación visible, deformidad en brazos, piernas o articulaciones, dificultad o imposibilidad para mover la extremidad o incluso exposición del hueso.

Esto es lo que no debes hacer

Algunas acciones bien intencionadas pueden causar más daño que beneficio por eso:

  • Evita acomodar el hueso, tampoco apliques calor en la zona lesionada.
  • Jamás permitas que la persona intente caminar “para ver si puede”.
  • Evita minimizar las caídas, especialmente en personas adultas mayores, aunque parezcan leves pueden complicarse.

Saber cómo evaluar una situación, reconocer una fractura y brindar ayuda adecuada no solo protege a quien sufre una caída, sino también a quienes deciden ayudar. Estar preparados es una forma de salvar vidas.

“Una caída puede ocurrir en cualquier momento y en cuestión de segundos, el equilibrio se pierde y con él la seguridad y la fortaleza de la persona. Recuerda que las caídas y fracturas se presenta en cualquier etapa de la vida y en distintos lugares especialmente en el hogar, al hacer ejercicio o en espacios públicos.

Así, las caídas son un indicador de fragilidad corporal y tendencia a la discapacidad en personas mayores, ello resalta la necesidad de estrategias preventivas integrales que incluyan evaluación médica, ejercicio para mejorar equilibrio y fuerza, y adaptación de ambientes domésticos para reducir riesgos:  quita objetos en el piso como tapetes, juguetes o cables, también usa zapatos cómodos y con suela antiderrapante y un bastón en caso necesario para que te apoyes mejor.

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