Si tienes vulnerabilidad vaginal por la pérdida de estrógenos, toma nota del antioxidante astaxantina que es 6,000 veces más poderoso que la vitamina C y 800 veces superior a la coenzima Q10, además, esta alga es especialmente poderosa para proteger la salud íntima durante la menopausia

Por Redacción HEP

La astaxantina es un antioxidante muy poderoso de color rojo-anaranjado que se encuentra de forma natural en microalgas, especialmente en la llamada Haematococcus pluvialis, también la astaxantina la puedes ver en algunos mariscos rojizos y en pescados, como el salmon, debido a que también se alimentan de algas y otros nutrientes de color rojizo.

“Aunque el alga roja H. pluvialis se conoce desde el siglo XVIII, la astaxantina no se identificó sino hasta 1944, y sus propiedades antioxidantes comenzaron a estudiarse en las décadas de los 80 y 90. No obstante, en la actualidad hay numerosos estudios que hacen mención de los beneficios en salud femenina”, explica el  ginecólogo-obstetra Zigor Campos Goenaga.

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¿Cómo ayuda la astaxantina a tu salud?

De acuerdo con Campos Goenaga: “el pigmento astaxantina supera considerablemente otros micronutrimentos, por ejemplo es aproximadamente 6,000 veces más potente que la vitamina C y 800 veces superior a la coenzima Q10, de allí que se recomienda su ingesta”.

Y es que durante la etapa reproductiva, los estrógenos mantienen un ecosistema vaginal delicadamente equilibrado: la mucosa vaginal, rica en receptores estrogénicos, depende de estas hormonas para mantener su grosor, elasticidad y capacidad de producir glucógeno.

Este último actúa como sustrato nutricional para los lactobacilos beneficiosos, principalmente Lactobacillus crispatus, L. gasseri y L. jensenii, que constituyen aproximadamente el 90% del microbiota vaginal saludable.

Entonces cuando una mujer madura presenta deficiencia estrogénica comenzará a presentar diversos cambios significativos en el ambiente vaginal.

Durante la menopausia y postmenopausia los ovarios dejan de producir estrógeno, en cambio las células grasas comienzan a producir la mayor parte del estrógeno, de acuerdo con Cleveland Clinic.

Entre las modificaciones que podrás notar están:

  1. La mucosa vaginal se adelgaza y pierde elasticidad.
  2. El pH vaginal se eleva, tornándose menos ácido y, por tanto, con mayor riesgo a infecciones, ya que el ambiente ácido normal inhibe el crecimiento de microorganismos patógenos.
  3. Ocurre la disminución de la producción de glucógeno vaginal, nutriente esencial para los lactobacilos beneficiosos.
  4. Pérdida frecuente de orina al toser, estornudar o gritar, ello también conlleva el riesgo de infecciones vaginales recurrentes.

“Así al ingerir la astaxantina, como un suplemento, junto con otros nutrientes como el colágeno, la mujer podrá combatir el estrés oxidativo vaginal asociado con el envejecimiento y los cambios hormonales”, indica el experto y recomienda que antes de tomarse cualquier producto, es recomendable acudir con un ginecólogo certificado.